viernes, 17 de julio de 2015

INICIO. JULIO 2015. Tras enviudar, convencido por su perversa amante, Irene, de que Bruno, su único hijo, fue el causante de la muerte de su mujer, el viudo hacendado Evaristo Montaño decide enviar a éste a un internado en el extranjero, en el que permance sin ser visitado por su padre durante años, guardándole cada vez más rencor y resentimiento que le hacen no querer volver nunca más al lado de su progenitor. Al paso de los años, en el último semestre de la universidad, gracias a su inseparable amiga, Valeria, Bruno conoce a Hermilo Triana, un solitario demasiado inteligente con quien entabla una gran amistad. Los tres amigos llegan a ser tan cercanos que en veces Bruno asegura a la gente que Hermilo es su hermano y Valeria su futura esposa, mientras que con su familia mantiene comunicación a través de e-mails que se escribe con su padre, el cual nunca le ha respondido. Esto ha logrado que Bruno se llene de odio hacia el hombrey lo deteste por preferir a una ramera como Irene antes que a él. Es por ello que, cuando termina su doctorado, decidido a no volver nunca más a su hogar y dedicarse a viajar y vivir alocadamente con Valeria, el muchacho entrega a Hermilo una carta de recomendación para que trabaje en la hacienda de su padre, así como su título para que el severo padre sepa que su hijo no necesitó de él para salir adelante. Hermilo, quien no tiene a nadie y tampoco tiene nada, emprende un viaje en el que conoce a Francisco Rosales, un médico que se dirige al mismo poblado en que se encuentra Las Canarias, imponente hacienda propiedad de Evaristo, donde Asunción, un viejo trabajador, se acerca a él y, confundiéndolo, lo llama Bruno, asegurando que Evaristo se pondrá feliz al saberlo de regreso. Ante la confusión de todos, Hermilo se presenta ante Evaristo, quien lo cree su hijo pues Asunción así lo ha presentado. El hombre, feliz, Llama a Yulissa, su hija, para que lo conozca. Cuando Hermilo conoce a la muchacha, inmediatamente queda enamorado de ella. Intenta explicar que él no es Bruno pero le es imposible y sin más es instalado en una habitación, donde tras pensar en que el verdadero Bruno jamás regresará con su familia y él no tiene a donde ir, decide suplantarlo, por lo que intercambia sus fotografías en todos los documentos, dispuesto a tomar su identidad, entregando el título a Evaristo, pero con su fotografía, causando una terrible sorpresa a Irene, quien se impresiona fuertemente al verlo y saber que ha decidido a quedarse para siempre. Angustiada, la mujer acude a quejarse con Rosendo Gaytán, capataz de la hacienda, quien durante años ha sido su amante y ante el cual, llena de odio, maldice a su hijastro, confesando que todos sus esfuerzos para mantenerlo alejado de Las Canarias para siempre no sirvieron. Rosendo toma a la mujer en sus brazos, la besa y le jura que él le hará olvidar el mal momento, haciéndole el amor. Después, al reunirse la familia para cenar, la intrigosa Irene pregunta al supuesto Bruno si ha olvidado la manera en que provocó la muerte de la que fue su madre. Esto pone nervioso al muchacho y enfurece a Evaristo, quien exige a su mujer que no recuerde algo que a nadie le hace bien. Hermilo se disculpa y al retirarse es alcanzado por Yulissa, quien se ofrece para mostrarle la hacienda y el pueblo. Tempranamente se reúnen y a pesar que Irene advierte a su hija de permanecer lejos del muchacho, ésta de inmediato se siente unida a él. Asunción les prepara un caballo y dan un largo recorrido por las tierras y el pueblo, donde Hermilo levanta rumores y es presa de miradas de las féminas que quedan impactadas con su singular belleza, llenando de orgullo a Yulissa, la cual confiesa a la vieja Jovita, su nana, estar completamente impresionada con su hermano. Irene las escucha y le prohíbe a su hija que se acerque a él, mientras que la nana se acerca al muchacho y se sorprende al darse cuenta que él no la recuerda. Lo habla con Irene, la cual considera que al hijo de su marido seguramente se le ha olvidado todo. No deja de aborrecerlo a pesar que han pasado tantos años y propone a Evaristo que lo envíe fuera nuevamente pero el hombre se opone y hace saber a su mujer que él sospecha que ella nunca ha querido a su hijo y por eso se ha encargado de mantenerlo lejos de ellos. Irene se hace la víctima asegurando que siempre ha querido lo mejor para Bruno, aunque Evaristo le recrimina que no haya querido lo mismo para Yulissa.

En Las Canarias también vive Maria Laura, hermana de Irene; una mujer sensual y atractiva que mantiene un romance con el viejo viudo Danmiro Márquez, quien enloquecido por ella está dispuesto a casarse, aunque al notar el encanto de Yulissa no deja de pensar en ella. Y lo mismo sucede con Maria Laura, pues cuando conoce a Hermilo enloquece por él.

Durante años, Irene se ha encargado de cuidar personalmente de la medicación de su marido, el cual padece una grave enfermedad. Sin embargo, ha cuidado más de suministrar dosis elevadas de otros medicamentos que a veces lo empeoran, seguro de que con eso el hombre pronto morirá y ella podrá adueñarse de toda su fortuna.

Yulissa cuenta a Raymundo, su novio, lo impresionada que ha quedado ante su medio hermano. Celoso, el novio asegura a la chica que ella, más que impresionada como hermana, pareciera haberse impresionado como mujer. Los muchachos se conocen y Raymundo ofrece su amistad a Hermilo, al que presenta con Lázaro, uno de los peones de Las Canarias y que es amigo del muchacho, con quien Hermilo de inmediato hace amistad, lo mismo que con Asunción, pues ambos se encargan de mostrarle el manejo de las siembras, confesando Hermilo tener muchas ideas para el futuro del lugar, pues haber estudiado agronomía le hizo aprender demasiado.

Jovita recuerda el pasado y cuenta a Xóchitl, una de las empleadas, cómo la orgullosa y altanera Irene se las ingenió para unirse a Evaristo en cuanto éste enviudó y como mucha gente del pueblo todavía tiene la idea de que Yulissa no es hija del hombre pues es sabido que a Irene le gustaba mucho relacionarse con distintos hombres. Casi son descubiertas por la mujer, quien les ordena que trabajen pues para eso se les paga.

Los Sepúlveda son una familia allegada a los Montaño deseosa de emparentar con ellos a través de Raymundo, a quien Enriqueta y Geminiano, sus padres, desean casar con Yulissa a sabiendas de que el muchacho es un irresponsable bueno para nada. Al enterarse del regreso del supuesto Bruno, Enriqueta planea que éste ponga los ojos en su hija Maritza, quien accidentalmente conoce a Francisco y de inmediato se enamora de él.

Hermilo habla con Evaristo sobre nuevas ideas de producción con las que la hacienda se verá beneficiada. A esas ideas se opone Rosendo, quien intenta convencer a su patrón de que su hijo solo llevará a la ruina todo su imperio. Sin embargo Evaristo pide opinión a Asunción y éste apoya a Hermilo, por lo que el hombre decide darle luz verde, causando el enojo de Rosendo, quien se desahoga con Irene y le hace saber que Hermilo le dará muchos problemas. La mujer se ríe de él, asegurándole que si al muchacho se le ocurre revisar las cuentas, podrá descubrir que el capataz ha estado robando durante muchos años.

Irene prohíbe a Yulissa que se acerque a Hermilo pero la muchacha no está dispuesta a poner una barrera entre ella y al que considera su medio hermano. Es apoyada por Maria Laura, quien pide a su hermana que le diga porqué está tan nerviosa desde la llegada de su hijastro. Irene revela que con la llegada del hijo de Evaristo todos sus planes y todo por lo que se ha sacrificado durante años puede desvanecerse. Sorprendida, Maria Laura pregunta a Irene si se casó con Evaristo para heredarlo cuando muriera. Cínica, la mujer confiesa que sí y que por ello envenenó a su marido para que se deshiciera de su hijo y no dejó que hubiera comunicación entre ambos por años. Aterrada, Maria Laura se atreve a preguntar si la mujer tuvo algo que ver con la muerte de la anterior esposa de Evaristo. La repentina presencia de Rosendo evita que Irene conteste y es el mismo capataz el que asegura que la antigua patrona murió por causas naturales.

Hermilo y Yulissa pasan demasiado tiempo juntos, llenando esto de felicidad a Evaristo, quien confiesa sentirse orgulloso de que los muchachos se lleven bien. Sin embargo, en su soledad, la muchacha no deja de pensar en su medio hermano. En sus oraciones confiesa creer haberse enamorado de él a primera vista más saber que es un amor imposible. Intenta olvidarlo al lado de Raymundo, quien solo la acorrala para que se entregue a él.

Olvido es dueña y señora del prostíbulo del pueblo, mismo al que todos los hombres del lugar, y los de paso, llegan. En ese lugar se entera de la llegada de Hermilo y Francisco, por lo que cree que deben darles la bienvenida como se merecen, burlándose de los Montaño. Al lugar llega Danmiro, quien la pone al tanto de todo y confiesa sentirse demasiado atraído hacia la joven Yulissa. La prostituta se burla del hombre y pone a su servicio a una chiquilla, joven y fresca, como a él le gustan, para entonces atender a Rosendo Gaytán, su hombre, al que atiende en privado entregándose como una fiera. Ellos han sido amantes durante años y la prostituta no le perdona que la haya abandonado para irse detrás de Irene, la cual es peor que ella. Rosendo recuerda a Olvido que hicieron un pacto y que él debe permanecer cerca de Irene para que ellos dos puedan hacerse millonarios cuando Evaristo muera.

Los Sepúlveda se presentan en Las Canarias para conocer al supuesto Bruno. Enriqueta confiesa a Irene estar interesada en que Maritza y su hijastro se conozcan para así emparentar al doble. La madrastra solo intriga contra el muchacho y lo acusa de haber causado la muerte de su madre siendo apenas un niño. Cuando la indiscreta Enriqueta se lo pregunta a Evaristo, éste, furioso, asegura que eso no es verdad.

Maria Laura coquetea con Hermilo, despertando los celos de Camila, quien se desahoga a solas, dejando al descubierto lo que ha comenzado a sentir ante Jovita, la cual intenta que el supuesto Bruno le cuente sobre lo que recuerda de su infancia y cómo fue su vida en los años que estuvo lejos. Ante el nerviosismo de Hermilo, la mujer se marcha, afirmando que hay algo extraño en él, para luego descubrir Maria Laura intenta seducirlo a pesar que él se resiste. Los interrumpe y advierte a la muchacha que si juega con fuego y Dalmiro llega a enterarse, ella podría chamuscarse.

Rosendo ofrece grandes cosas a Lázaro a cambio de que éste lo ayude a demostrar que Hermilo es incompetente como para tomar las riendas de Las Canarias. Lázaro se opone y se lo cuenta a Xóchitl, con quien tiene un romance. Rosendo por su parte jura que hará hasta lo imposible por evitar que Hermilo permanezca en la hacienda interponiéndose en sus planes.

Con el apoyo de Asunción y Lázaro, Hermilo comienza a trabajar las siembras y por la noche acude con el peón al burdel de Olvido, quien al conocerlo se impresiona con su belleza y jura a Tarsila, su compañera y aliada, que ese muchacho será para ella así le cueste la vida. En ese lugar Hermilo y Francisco se encuentran y se ofrecen su mutua amistad. Después Fancisco decide presentar a su amigo con su enamorada: Maritza, quien suplica al hombre que no revele a nadie que mantiene un romance con el doctor pues su madre no lo permitiría

Rosendo aconseja a Hermilo que no intente cambiar las cosas dentro de Las Canarias pues no lo logrará. Hermilo asegura que lo hará y que demostrará que la hacienda puede lograr aún demasiadas cosas. Rosendo entonces contacta a Albino, un viejo conocido al que le asegura tenerle un trabajo que le pagará muy bien: darle un susto al hijo de su patrón para que decida marcharse de la hacienda. Albino acecha al muchacho y lo persigue de noche, intentando apuñalarlo pero Hermilo es fuerte y se defiende, sin embargo en un descuido Albino logra herirlo afuera del burdel para después huír. Tarsila lo decubre y se lo informa a Olvido, quien exige un doctor y lleva al herido al hospital municipal, donde es puesto a salvo por Francisco, quien revela a Evaristo que su hijo se salvará y que fue atacado con la intención de que muriera. El hombre no se explica quién pudo intentar hacerle daño a su hijo e Irene, intrigosa, intenta convencer a su marido de que eche a Hermilo de la hacienda y lo obligue a irse lejos. El hombre se niega y promete a su mujer que jamás se volverá a alejar de su hijo. Habla con él y ninguno se explica quien lo pudo atacar y con qué fin. Hermilo decide no levantar cargos en contra de nadie y se asombra cuando Asunción le dice que aunque en el pueblo no lo conozcan, lo cierto es que ya tiene enemigos.

Irene está segura de que Rosendo tuvo que ver en el incidente contra Hermilo y se lo hace saber al hombre, quien lo acepta y asegura que hará cuanto esté en sus manos para eliminar al que consideran su enemigo. Los escucha Maria Laura, quien descubre los intereses de su hermana y el capataz, quien besa a Irene pidiéndole que aprovechen el momento pues nadie se encuentra en la hacienda. Hacen el amor y son descubiertos por Asunción, a quien Rosendo amenaza de muerte por si decide revelar lo que ahora sabe, mientras que Irene suplica al empleado que no diga nada y le ofrece mucho dinero. El peón jura que no hablará pero se lo intenta decir a Jovita, siendo escuchado por Irene, quien pide a Rosendo que mate al hombre o de lo contrario perderán todo por lo que se han arriesgado durante tantos años.

Yulissa no se separa de Hermilo, quien le dice ser muy bonita, sonrojándola. Él siente demasiada atracción hacia la tímida chica, quien sufre por amar al que cree su hermano y termina confesándoselo a Jovita, la cual le insinúa que quizás la suerte está de su lado y ese amor no sea un imposible. Yulissa se intriga ante las insinuaciones de la mujer.

Raymundo descubre a Maritza besándose con Francisco y se lo dice a Enriqueta, la cual se opone totalmente a esa relación y exige a su hija que se deshaga del doctor y se concentre en conquistar a Valentín para que éste se case con ella. Geminiano, al contrario de su esposa, con la que constantemente discute por su actitud y ambición, pide a su hija que solo escuche a su corazón. Habla con Francisco, quien revela al hombre estar perdidamente enamorado de su hija. Geminiano lo invita a cenar a su casa, causando un mal sabor de boca a su esposa, quien deja claro que Maritza debe casarse con un hombre de bien y de buena posición social, no con un mediquillo de pueblo. Furiosa, Maritza asegura a su madre que Hermilo solo es un empleado de su propio padre, mientras que Francisco busca forjarse un futuro por sí solo. El doctor se disculpa y se retira. Maritza deja claro a su madre y hermano que no se apartará del apuesto doctor pues está enamorada de él. Enriqueta jura que ese noviazgo no durará pues ella jamás aceptará a Francisco como novio de su hija.

Maria Laura pide a Dalmiro que le diga cómo murió la ex mujer de Evaristo y como es que Irene y Rosendo llegaron a Las Canarias. Dalmiro no sabe mucho pero la intriga al decirle que mucho se comentó que la muerte de la antigua esposa de su amigo murió en extrañas circunstancias, mismas que, según los rumores, fueron causadas por su propio hijo. Maria Laura, suspicaz, ata cabos al saber que su hermana era enfermera de la difunta por lo que al hablar con ella le revela saber que ella la asesinó. Irene abofetea a su hermana y le exige que nunca vuelva a repetir lo que sospecha si no quiere meterse en problemas. Maria Laura sin embargo está dispuesta a descubrirlo todo, sin importarle lo que tenga que hacer.

Hermilo descubre a Rosendo maltratando a los peones e intercede por ello, deteniendo el látigo con el que el hombre los explota. Asegura que esa no es manera de trabajar y cuando el hombre lo ofende, le suelta un fuerte golpe. Rosendo decide devolvérselo pero intercede Asunción, quien le recuerda al capataz que el muchacho es el hijo del patrón, mismo que asegura a los peones que todo cambiará y tendrán más paga, trabajando solo las horas justas. Lázaro se une a él y asegura a sus compañeros jornaleros que Hermilo es su futuro patrón, mismo al que le deben respeto y obediencia por tener mucho más poder que Rosendo. Desde ese momento Hermilo se gana el cariño de los trabajadores, quienes esparcen por el pueblo la noticia de que el nuevo patrón los apoya, haciendo crecer todavía más el odio de Rosendo, quien piensa en cómo deshacerse de él pues lo considera un ladrón que ha llegado a arrebatarle su poder. De esto se burla Olvido, quien asegura al hombre que por fin ha aparecido la horma de su zapato. El capataz jura que Hermilo no vivirá por mucho tiempo. Toma a la mujer con violencia y le hace el amor.

Xóchitl le cuenta a Lázaro que ella ha escuchado a Jovita y Asunción hablar de los patrones y estar casi convencida de que Irene y Rosendo esconden algo. Lázaro pide a su novia que no hable de lo que escucha con nadie más pues sus vidas podrían peligrar.

Raymundo intenta propasarse con Yulissa y ella lo abofetea. Él reacciona violentamente y está a punto de hacerla suya pero Hermilo aparece y la defiende, poniendo en su lugar a Raymundo, al que prohíbe volver acercarse a la muchacha, quien llora y agradece a su medio hermano el haberla defendido. Cuando Irene se entera de lo sucedido, reclama a Engracia y Geminiano las acciones de su hijo, al que prohíbe acercarse a Yulissa. Geminiano toma represalias contra el holgazán, al que reclama meterlo en problemas. Enriqueta sin en cambio defiende a su hijo y culpa a Yulissa por no consentirlo ni darle lo que quiere. El matrimonio discute y Geminiano sale de casa para consolarse en el burdel, donde cuenta sus penares a Olvido, la cual le muestra una enorme deuda que Raymundo tiene en su negocio por lo que le aconseja que deje de darle casa, comida y sustento al muchacho y así lo obligue a trabajar, ofreciéndole ayudarlo. El hombre manda a su hijo con la prostituta, quien a su vez lo lleva ante Rosendo, quien le repone mucho dinero a cambio de que lo ayude a eliminar a Hermilo, a quien la prostituta alerta de que su vida está en peligro y mientras se siga ganando el cariño y respeto de la gente, más enemigos tendrá.

Maria Laura no deja de maravillarse por la sensualidad de Hermilo, al que en un arranque besa. Es vista por Dalmiro, quien rompe su relación con ella a pesar de sus súplicas para que le crea que el apuesto Hermilo quiso aprovecharse de ella. Al darse cuenta de que la decisión de Danmiro es total y éste le revela que está interesado en alguien más, la ardiente Maria Laura se ríe de él y lo acusa de ser un viejo ridículo. Este habla con Irene de lo que sucedió y le asegura que la llenará de riquezas si le permite cortejar a su hija, Yulissa, quien lo ha enloquecido. Irene acepta y obliga a su hija a verse con el hombre, situación que hace que Jovita se enfrente a la mujer y la acuse de ser una ambiciosa capaz de sacrificar a su hija por dinero. Ambas mujeres discuten y para finalizar Jovita asegura a Irene que si obliga a Yulissa a aceptar los cortejos de un hombre al que no quiere, entonces ella contará un secreto que le sabe. Irene le exige que le diga cuál es ese secreto pero Jovita jura que solo lo revelará a Evaristo si Yulissa es obligada a casarse.

AGOSTO 2015. Danmiro promete a Yulissa que, si ella lo acepta como marido, nada le faltará. Ella lo rechaza y éste, excitado, intenta robarle un beso por la fuerza. Valentín los descubre y defiende a la muchacha. Danmiro se disculpa con Evaristo y se marcha jurando que Yulissa será suya, mientras que Irene discute con Hermilo y le exige que no se meta en los asuntos de la familia. El chico asegura que como su hermana, Camila tendrá su protección y si ella no desea casarse con un hombre al que no ama, él la defenderá. Acude a desahogarse en el burdel, donde cuenta el suceso a Olvido, quien se burla de él y asegura que el hijo de Evaristo tiene hechizadas a todas las mujeres del pueblo, incluso a ella y quizás también hasta a su propia hermana. La prostituta y sus compañeras ríen, burlonas. Aparece Hermilo, a quien Olvido atiende personalmente, insinuándosele. Lo emborracha y así consigue llevárselo a la cama, descubriendo que el muchacho es un ardiente amante, el cual al hacerle el amor ve en ella el rostro de Yulissa. Cuando la mujer investiga quien es Camila, se lleva una sorpresa, impactada por saber a Hermilo enamorado de su propia hermana.

Rosendo presenta a Raymundo como su ayudante en la administración de Las Canarias, asegurando a Evaristo que ha decidido ayudar al muchacho a hacerse responsable. Jovita sin en cambio no cree en las intenciones del capataz y junto con Asunción sospecha que éste no trae en mente nada bueno, pues jamás ha ayudado a nadie.

Los problemas entre Geminiano y Enriqueta cada vez son mayores. Él se encuentra con Maria Laura, quien lo invita a tomar un café y lo escucha para luego tomarlo de la mano y decirle que a diferencia de Enriqueta hay otras mujeres que estarían dispuestas a demostrarle lo mucho que vale como padre, ser humano y, sobre todo, como hombre.

Irene intenta hacerle ver a su hija que Danmiro es lo que le conviene. La muchacha se niega a aceptar al hombre, suplica a Evaristo que no la obliguen y sale de casa para encontrarse con Raymundo, el cual se aprovecha de la situación para intentar propasarse con ella pero Rosendo, quien lo descubre, lo impide para luego advertir al muchacho que, si se mete con la hija de Evaristo, no tendrá más acceso a la hacienda, mientras que Evaristo deja claro a Irene que no obligarán a Yulissa a nada, convencido de que Hermilo tiene la razón. Furiosa, la mujer recrimina al hombre apoyar todas las ideas de su hijo para así no sentir culpa por haberlo abandonado durante tantos años, recordándole que es un asesino que merecía estar lejos de ellos. Evaristo abofetea a su mujer y le exige que nunca vuelva a repetir lo que ha dicho, pues su hijo es inocente de lo que siempre se le acusó. Irene, quien nunca antes había sido golpeada por su marido, jura que éste, al atreverse, ha firmado su sentencia de muerte, por lo que comienza a alterar las dosis de sus medicamentos, dispuesta a eliminarlo.

Maritza tiene un enfrentamiento con Enriqueta debido a su romance con Francisco. La muchacha, cansada de las amenazas de su progenitora, toma sus cosas y se marcha de casa. Enriqueta teme al qué dirán y Humberto le asegura que solo ella es responsable de las decisiones de su hijo, pues mientras consiente la flojera e ineptitud de Raymundo, juzga y prohíbe a Maritza que tome sus propias decisiones. La angustiada madre acude a Francisco para insultarlo y acusarlo de secuestrar a su hija, a la que saca de su casa para llevársela con ella, no sin antes advertir el doctor a Maritza que si regresa al lado de sus padres su romance se terminará.

Maria Laura e Irene discuten por la decisión de la segunda para comprometer a su hija con Danmiro. Irene amenaza a su hermana con echarla de la hacienda si interfiere en sus planes. Ésta, por su parte, se consuela con Hermilo, a quien dice estar cansada de que su hermana siempre decida por todos. Aprovecha la situación y lo besa, hasta desvestirlo y entregarse a él.
Jovita habla con Francisco, quien le pide que cuide de los medicamentos de Evaristo, el cual seguramente no está obedeciendo las ordenes de su doctor. Jovita, intrigada, revisa las medicinas del hombre y descubre que algunas tabletas parecen simples aspirinas. Lo habla con Asunción, quien toca el tema de Yulissa y como Irene desea ensañarse con ella casándola con Danmiro. El peón le dice a Jovita estar casi seguro de que la muchacha no es hija de su patrón, si no de Rosendo Gaytán. Jovita palidece cuando el peón le confiesa saber que Irene y el capataz han sido amantes desde hace muchos años.

Evaristo habla con Hermilo del pasado y se extraña al darse cuenta que el muchacho pareciera no saber absolutamente nada. Se intriga cuando Irene le plantea que quizás el hombre que ha llegado a la hacienda no sea su hijo, sino un impostor.

Yulissa descubre a Raymundo teniendo amoríos con Tarsila. El muchacho la molesta, y, borracho, solo la insulta y se burla de ella por lo que la chica e desahoga con Hermilo, quien habla con Raymundo y le exige que no vuelva a acercarse a su hermana, a la que consuela hasta el punto en que ambos llegan a besarse. Ella reacciona pues cree que es un amor prohibido y entonces Hermilo está a punto de revelarle que él no es Bruno, pero un incidente de salud de Evaristo le impide que lo haga. El muchacho escucha hablar a Irene y Rosendo sobre sus planes para quedarse con toda la fortuna Olmos en cuanto el patriarca muera, por lo que habla con Asunción y le pide qué le diga si es verdad lo que sospecha. Asunción revela a Hermilo que Irene y Rosendo han sido amantes desde hace muchos años y que algunos en el pueblo aseguran que Yulissa no es hija del patrón, mientras que Valentín se pregunta qué sería de él si sus padres vivieran o tuviera a algún familiar al cual acudir. Recuerda a Bruno y decide que debe prepararse para cuando él vuelva y decir la verdad sobre su identidad. Acude a Olvido, quien se lo lleva a la cama y vuelve a emborracharlo, sorprendiéndose cuando él le confiesa que no es Bruno. Ella cree que el muchacho alucina por el alcohol y no hace caso de lo que ha dicho. Le confiesa haber enloquecido por él y desearlo en su cama todas las noches. Cuando el muchacho regresa a casa, Yulissa lo recibe y lo toma de la mano. Son vistos por Maria Laura, quien asegura a Irene que su hija y el hijo de su marido se gustan. La mujer acude a los muchachos y prohíbe a Hermilo que se acerque a su hija. Ambos discuten y la mujer se estremece cuando él le pregunta si tiene miedo a que descubra que Yulissa no es hija de su padre. Es tanto el enojo de la mujer, que Maria Laura se ríe de ella, asimilando que es verdad que ha engañado a Evaristo. Irene la abofetea y le jura que si se atreve a repetir lo que ha dicho y escuchado, la echará para siempre y le retirará su apoyo. La desesperada mujer acude a Rosendo y le cuenta lo sucedido, éste cree que Asunción ha abierto la boca y lo amenaza de muerte. El peón asegura no tenerle miedo y estar seguro ahora de que él, Rosendo, es el padre de Yulissa. Esto hace que Rosendo le tienda una emboscada y lo aceche para matarlo con sus propias manos y arrojarlo a un barranco, haciendo parecer todo como un robo. Cuando a Las Canarias llega la noticia de que han encontrado el cuerpo, Hermilo y Evaristo lamentan la muerte del peón, mientras que Rosendo propone que el lugar del difunto lo ocupe Albino, al que Hermilo reconoce y se lo cuenta a Lázaro, quien le dice que Albino es un asesino que seguro ha llegado a la hacienda para causar problemas. Ambos muchachos deciden que lo vigilarán y seguirán los pasos de Rosendo, al que creen responsable de la muerte de Asunción. Valentín comienza por pedirle a su padre que lo deje revisar la contabilidad de la hacienda a pesar de la oposición del capataz, quien no tiene más remedio que acceder ante la exigencia de su patrón, haciendo perdidizos algunos libros por lo que Hermilo le confiesa estar seguro de que ha estado robándole a su padre y lo desenmascarará. Decidido a no perder nada por lo que ha aguardado tanto tiempo, Rosendo corta el cinturón de la silla de montar de Hermilo, quien tempranamente hace un recorrido por el campo acompañado por Lázaro, quien se percata de todo. Valentín está a punto de caer pero Lázaro lo salva. Se dan cuenta de que alguien cortó el cinturón y están seguros de que fue Rosendo, al que Hermilo culpa y asegura que ni matándolo impedirá que descubra sus fechorías. En venganza, Rosendo amenaza a Lázaro, quien le repite no tenerle miedo. Le apunta con su pistola, pero los peones se dan cuenta y todos, con machete en mano, amenazan al capataz, al que no le queda más que alejarse, insultándolos.

Maria Laura se ve con Francisco, de quien se ha hecho amiga. Pasa buenos ratos con él y esto despierta los celos de Maritza, quien reclama al doctor el ser tan cercano a la mujer. Él le pide que confíe en él pues no conoce a nadie en el pueblo y Maria Laura se ha convertido en una gran amiga. La mujer asegura a Maritza que es así y le propone que ellas sean amigas también, decidida a fastidiarla, quitándole a su novio.

Pasando unos días Evaristo hace una fiesta en honor a Hermilo. A esa fiesta acude Olvido, quien felicita al hombre por tener un hijo tan guapo. La mujer no deja de ofrecer al muchacho que acuda a verla a su burdel, donde lo atenderá como rey. Irene corre a la prostituta, quien se burla de ella y le recuerda que también fue una mujer de la vida alegre aunque no oficiara en ningún lugar, pues siempre fue inteligente y supo cobrar por sus servicios casándose con su cliente. Irene abofetea a la prostituta y la manda a echar a la calle, mientras que Valentón no deja de bailar con Yulissa, despertando los celos de Danmiro, quien asegura a Evaristo que pareciera que sus hijos fueran un par de enamorados. Y no se equivoca. Al estar solos, Valentín pregunta a la muchacha qué haría ella si él le dijera que no es quien todos creen. Ella asegura desear que no fuera su medio hermano y confiesa haberse enamorado. Hermilo la besa y hacen el amor. Después éste asegura a Francisco guardar un secreto que lo está matando, deseoso de revelarlo para poder amar a Yulissa libremente. Francisco no puede creer que su amigo cometa incesto. Lo recrimina. Se sorprende cuando Hermilo le revela que él y Yulissa no son hermanos, sin decir nada más.

Raymundo revela a Tarsila las intenciones de Rosendo de hacerle daño a Hermilo. Ésta a su vez se lo cuenta todo a Olvido, quien asegura que ella no permitirá que Rosendo le haga daño al muchacho y le jura al hombre que si llega a tocarlo, ella lo delatará pues le sabe muchas cosas. El capataz le exige que le diga qué tiene que ver con Hermilo e intenta hacerle el amor. Olvido lo rechaza y le pide que no la vuelva a tocar pues ya nada quiere tener que ver con él. Burlón, Rosendo le pregunta si se ha enamorado de Hermilo. Olvido calla paro ante la insistencia del hombre, le revela que sí, y que se ha entregado demasiadas veces a él. Rosendo la abofetea violentamente y jura que matará a su enemigo. Al regresar a la hacienda sorprende a Maria Laura alcoholizada. Se atreve a besarla y aparece Irene, quien abofetea a su hermana y pide al capataz que no olvide su lugar. Las hermanas discuten y Yulissa interviene, asegurando a su madre estar harta de ella y sus imposiciones. Irene la abofetea tan fuerte que la arroja contra la pared, haciendo que la muchacha pierda el conocimiento. Llega a atenderla Francisco, a quien Jovita, en secreto, le suplica que la ayude y tome muestras de sangre a la muchacha. El doctor se niega y cuenta a Hermilo lo que la sirvienta le pidió y éste le pide que haga caso a Jovita y lo ayude a él, pues solo así puede amar a Yulissa libremente, sin esconderse, por lo que el doctor inventa un pretexto para llevar a Yulissa al hospital, donde le hace los estudios.

Enriqueta y Maritza pelean, logrando que Geminiano desespere y asegure estar harto de su mujer, a la que le propone que se separen. Ella se niega rotundamente y no sospecha que el hombre se ve a escondidas con Maria Laura, con quien encuentra consuelo.

Danmiro se preocupa por Yulissa y la visita en el hospital pero Hermilo le impide que la vea. El hombre lo exige como su prometido pero el chico le deja claro que Yulissa no se casará con él. Después habla con la muchacha y le pregunta si en algún caso existiera la posibilidad de que ellos no fueran hermanos ella lo amaría como hombre. La chica llora y Hermilo la besa a punto de confesarle que él no es Bruno, pero Francisco lo interrumpe y le pide que hablen. Le entrega los estudios de Yulissa y descubren que, en efecto, la muchacha no es hija de Evaristo Montaño. Hermilo hace saber a Jovita, a la que pide que calle hasta que puedan encontrar el momento preciso para desenmascarar a Irene, con quien Jovita discute pues desea ser ella quien de su medicamento a Evaristo, el cual pide que no peleen pues él confía demasiado en su esposa. Jovita lamenta eso pues cree que el hombre no está tomando sus medicinas como debe ser. Después Irene le exige que le diga qué es lo que trata de hacer y la sirvienta revela sospechar que la mujer le está tomando el pelo a su marido y desea perjudicarlo con el fin de heredarlo, pues fue por esa razón por la que lo embrujó y se unió a él. Irene abofetea a la sirvienta y es descubierta por Hermilo, quien se enfrenta a ella. Irene se descara y le confiesa odiarlo y desearlo lejos, así como que ella se encargó de que su padre lo despreciara por la muerte de su madre y lo mandara lejos, de donde nunca debió regresar. Hermilo, por su parte, le asegura que él demostrará que ella siempre ha engañado a Evaristo y comienza repentinamente un romance en secreto con Yulissa, a quien Maria Laura descubre y acusa de ser la mujer de su propio hermano. La muchacha asegura no importarle y estar dispuesta a padecer los señalamientos de la gente.

Hermilo revisa personalmente la administración de la hacienda y descubre muchos faltantes de dinero. No se lo hace saber a Evaristo pero enfrenta a Rosendo, al que acusa de ladrón. Esta vez el capataz lo golpea fuertemente y le advierte que si se empeña en buscar la manera de fastidiarlo lo pasará muy mal.

Jovita descubre los documentos de Hermilo, descubriendo así que éste no es Bruno. Nerviosa, pide a Yulissa que se aleje del hombre, que evite amarlo y ésta con llanto le confiesa que se ha entregado a él y que no puede evitar amarlo, pues lo quiere más que a su propia vida. Jovita le asegura que no ha cometido ninguna falta, pues Hermilo quizás no sea quien todos creen. Yulissa pide a la sirvienta qu le diga que es lo que sabe y ha ocultado durante años pero la mujer se niega a hablar. Sufre en silencio y ruega a Dios que sus sospechas sean ciertas, así como jura que desenmascarará al impostor que se hace pasar por Bruno Montaño.

Enriqueta descubre que Geminiano tiene una amante. Él lo acepta cuando la mujer se lo reclama y asegura haberse tardado mucho tiempo para encontrar a quien lo escuche y trate de comprenderlo, en vez de reclamarle por todo. Enriqueta se desahoga con Irene y Maria Laura, quien se ríe de ella mientras Irene le aconseja que luche por retener a su esposo.

Hermilo recibe un e-mail que lo aterra: Es Bruno, quien le asegura que pronto se verán pues se encuentra cerca del pueblo. Esto hace que intente decirle a Yulissa quien es él en realidad pero la repentina presencia de Jovita lo impide. Al estar sola con el muchacho, la sirvienta revela saber cuál es su verdad: Él no es el verdadero Bruno Montaño. Hermilo entonces revela cómo fue que no pudo desmentir que él no era el hijo de Evaristo cuando llegó a la hacienda, a sabiendas de que el verdadero Bruno odia a su familia. Jovita le tiene buena fe al muchacho y le cree, pues ha cambiado las cosas en la hacienda, ha terminado con la tiranía de Rosendo y, sobre todo, ha despertado las ilusiones en Yulissa. La sirvienta le promete que lo ayudará a permanecer en la hacienda cuando vuelva el verdadero Bruno, quien de sorpresa llega al pueblo acompañado de Valeria, quien es la primera en visitar la hacienda y se lleva una sorpresa ante la mentira de Hermilo. Es por ello que Bruno se presenta con el nombre de Alejandro Luque, haciendo creer a todos que es un viejo amigo de Hermilo y demostrando de inmediato un gran rechazo hacia Yulissa e Irene, quien confiesa a Maria Laura y Evaristo no sentir la menor confianza hacia los amigos de Valentín, quien habla con su amigo y le eplica cómo fue que lo suplantó. Bruno está de acuerdo en lo que su amigo hizo y entiende porqué las tarjetas de crédito le fueron canceladas, por lo que sospecha que quizás Evaristo sepa la verdad. Pide a Hermilo que no diga nada y lo ayude, pues si ha regresado ha sido solo para sacar provecho y, de ser posible, heredar a su padre, al que odia con todas sus fuerzas y al que Hermilo, que se ha ganado su confianza, podría convencer de heredar a su hijo absolutamente toda su fortuna. Hermilo se aterra al descubrir quién es en verdad Bruno y habla con Francisco, al que revela la verdad y del cual recibe apoyo pues el doctor desea ayudarlo en todo cuanto necesite.

Yulissa y Maria Laura pasean con Valeria por el pueblo y se topan con Francisco, con el que Maria Laura se porta cariñosa. Aparece Maritza, quien se une a las mujeres y ofrece su amistad a Alicia, la cual ha quedado maravillada con el doctor, a quien su novia le prohíbe acercarse a cualquier otra mujer.

Lázaro pide a Xóchitl que sea su esposa. Ella acepta y ambos acuden a Hermilo y Yulissa para pedirles que sean sus padrinos. Estos aceptan, aunque en realidad Hermilo no sabe si eso vaya a ser posible debido a que se encuentra en las manos de Bruno, el cual desea sacar provecho de la situación y utilizar a su amigo para estafar a su padre, al que odia. Es por esta razón que el malvado primogénito de Evaristo se acerca a Rosendo, quien lo lleva al burdel, donde Olvido les da la bienvenida. Allí la prostituta y el capataz se enteran que Hermilo es un impostor y que tienen al verdadero Bruno Montaño ante ellos. Confiesa haber regresado para obtener lo que le pertenece por derecho y propone a Rosendo que lo ayude, a cambio de una pequeña fortuna con la que se podría enriquecer en poco tiempo si sabe trabajarla. Rosendo acepta y propone que Irene sea parte de sus aliados pero Bruno se niega y le advierte que incluso su madrastra y su hija deben desaparecer.

Danmiro se presenta en Las Canarias y descubre que Irene está alterando el medicamento de Evaristo, al que está a punto de decirle lo que sucede pero la mujer lo impide para luego visitar al hombre y asegurarle que si él calla le entregará a Yulissa en bandeja de plata. Danmiro no es tonto y asegura saber que Yulissa no es hija de su amigo. Irene lo acepta y le sirve una copa para confesarle la verdad. Copa envenenada por la que Danmiro, al sentirse mal, es llevado a su cama por la misma mujer, quien le pide perdón por lo que le ha hecho afirmando que nadie la debe descubrir. La repentina muerte del hombre impresiona a todos en el pueblo, principalmente a Maria Laura, quien lamenta no haberse casado con él.

Evaristo sospecha del extraño comportamiento de Hermilo y Bruno por lo que habla con el que cree su hijo. Le confiesa no tener confianza hacia el recién llegado, quien los escucha e intenta agradar al hombre y acercarse a él, sin éxito. Lleno de odio y rencor confiesa a Valeria cuáles son sus verdaderas intenciones en las canarias y de pronto escuchan un ruido. Descubren que alguien los ha escuchado. Se preocupan pues no descubren quién fue. Bruno pasea entonces por la hacienda y se topa con Yulissa, a la que molesta y de la cual se burla, asegurándole que su madre no es más que una mujerzuela. La chica lo abofetea y él le regresa el golpe. Le exige que no lo vuelva a tocar y le promete que pronto ella y la sucia de su madre saldrán de las canarias.

Rosendo retoma su actitud malévola en la hacienda y es detenido por Hermilo, a quien no obedece. El muchacho lo enfrenta y se alarma cuando el capataz le dice saber que él no es el verdadero Bruno Montaño, sino un impostor. Aparece Bruno, quien habla con Hermilo y le pide que no se preocupe por las tierras ni por la gente que trabaja en la hacienda pues cuando Evaristo muera le dará una dote para que no tenga que trabajar el resto de su vida. A partir de ese momento los amigos se enfrentan y Hermilo decide abandonar la hacienda, sin dar una sola explicación pero alegrando a Irene, quien tras la partida del muchacho ordena a Bruno y Alicia que ellos lo hagan también. Bruno busca a su amigo en el hotel y le pide que lo ayude pues Evaristo le tiene confianza. Tras tantas propuestas y solo negación por parte de Hermilo, cuando Bruno se entera por medio de Olvido que su amigo está enamorado de Yulissa decide buscar a ésta y amenazarla para que logre que su amado regrese a Las Canarias. La muchacha busca a Hermilo y le cuenta de las amenazas de Bruno, al que el muchacho acude, aceptando volver a cambio de que deje que él se encargue de todo y no permita que Rosendo interfiera. Bruno acepta causando esto una enorme molestia al capataz pues su enemigo ha decidido tomar las riendas de la administración y pone a Evaristo al tanto de los robos del que por años fue su empleado de confianza. Evaristo sin embargo escucha los ruegos de Irene, quien le suplica que de una nueva oportunidad a Rosendo, a quien el hombre le dice que puede quedarse pero solo si Hermilo lo permite. Irene recrimina al muchacho lo que ha hecho y le exige que devuelva a Rosendo su puesto pero el capataz deja de serlo y solo se le ofrece empleo como peón. No le queda más que aceptar y de ello se aprovechan Lázaro y otros jornaleros, quienes lo tratan con desprecio.

Maritza no acepta que su padre haya sido infiel y reprocha a su madre el calumniarlo, creyéndola una mentirosa. Defiende a Maria Laura, quien es su amiga, y sale de casa para desahogarse con Francisco, quien se sorprende al enterarse.

SEPTIEMBRE 2015. Olvido le revela a Bruno que Rosendo ha sido amante de Irene durante años y que quizás Yulissa ni siquiera sea hija de Evaristo. Bruno de inmediato se planta en Las Canarias dando órdenes cual dueño. Irene se lo prohíbe y él le asegura saber su secreto, por lo que tendrá que darle lo que le pida, empezando por fuertes cantidades de dinero. Esta lo hace y se propone eliminarlo. Lo maldice y exige a Hermilo que se deshaga de su amigo, el cual solo ha llegado para extorsionarlos a todos y sacar provecho de sus intimidades. Hermilo entonces pide a su amigo que se controle, que no cometa errores, pero Bruno está harto de esperar y desea tener mucho dinero para poder irse lejos. Pide a Hermilo que asesine a Evaristo, pues solo así puede reclamar su fortuna. Hermilo se niega a cometer ese crimen y revela a Bruno que la amistad entre ellos ha terminado. Bruno le apunta con un arma de fuego y Valeria aparece para pedirle que no cometa una locura. Sin temor, Hermilo le pide que dispare para que por fin terminen con todas las mentiras. Bruno se contiene y asegura que eliminará a su amigo cuando lo crea necesario, mas amenaza con matar a Yulissa si Hermilo no termina con la vida de Evaristo.

Enriqueta descubre a Geminiano con Maria Laura y decide echar al hombre de la casa. Acude a Evaristo y le cuenta lo que sucede. El hombre prohíbe a Maria Laura que se vuelva a acercar a Geminiano y ésta se revela. Al enterarse, Irene la abofetea y le exige que se marche de las Canarias y el pueblo pue solo sabe causarle problemas. Maria Laura se niega por completo y le jura a su hermana que si insiste en echarla hablará todo lo que sabe. Las escucha Jovita, quien calla, mientras Maria Laura se desahoga con Yulissa, a la que dice querer como una hermana aunque a veces sea tan indiferente con ella. Yulissa le pregunta por qué siempre actúa ante Irene como si fuera su hija y deja que la mujer dirija su vida, cuando ella podría irse lejos a vivir sin dar explicaciones. Maria Laura asegura a su sobrina que Irene y ella están muy unidas por un secreto que han guardado durante años y que quizás nunca se llegue a revelar.

Ante las burlas e indirectas de Lázaro hacia él, Rosendo decide tomar represalias y viola a Xóchitl, a la que amenaza con matarlos a ella y Lázaro si lo delata. Llena de dolor, la muchacha no se presenta en la iglesia. La descubre Jovita, quien se da cuenta de lo que le sucedió. Le exige que diga quién le ha hecho daño pero la muchacha se niega y destroza el corazón de Lázaro cuando éste la busca y se entera de lo que sucedió. El chico sospecha de Rosendo, al que busca con machete en mano para exigirle que le diga la verdad. Rosendo no hace más que burlarse y afirma que él no se fija en criadas, sorprendiéndose cuando Lázaro le revela saber que tiene amoríos con Irene y que Yulissa es hija suya y no del patrón. Rosendo toma del cuello a Lázaro dispuesto a matarlo pero Hermilo y Bruno lo sorprenden y el primero interviene, golpeando esta vez al capataz, quien mira a Bruno con furia, para que éste lo defienda, pero Bruno no hace absolutamente nada. Rosendo se disculpa y pide a Hermilo que hagan las paces. Más tarde le ofrece que beban y en su vaso deposita fuertes dosis de yumbina que accidentalmente otro peón se toma para después sufrir las graves consecuencias, siendo enviado al hospital. Hermilo sabe entonces que Rosendo desea eliminarlo y le asegura que no lo logrará, mientras que Bruno reclama al empleado por sus decisiones, ya que no quiere verse mezclado en ningún crimen.


Francisco desprecia a Maria Laura pues sabe que jugaba con él y Geminiano al mismo tiempo. La muchacha le jura amarlo y lo besa. Son descubiertos por Maritza, quien compruebla que lo que su madre le dijo era cierto y abofetea a su amiga, terminando su relacón con Francisco, a quien Maria Laura, feliz, le dice que ya no hay nada que pueda impedir que se amen. Lo besa y hacen el amor.

Irene ordena a Rosendo que mate a Bruno, quien sabe su secreto. Él le revela que no solo Bruno lo sabe, si no también Lázaro y quizás hasta Valentín, por lo que pronto Evaristo podrá descubrirlos. Propone a Irene que sacrifiquen a su hija, Yulissa, pues pueden inculpar a Hermilo y enviarlo a la cárcel. Irene, aterrada, no entiende cómo Rosendo pueda pedirle tal cosa y le confiesa que Yulissa es su hija, el fruto del amor que siempre se han tenido. El hombre comienza a acercarse a la muchacha, quien lo rechaza. Jovita lo descubre y le pregunta si se acerca a ella porque ha descubierto que es su hija, revelando saber demasiadas cosas de él y de Irene, quien habla con Maria Laura de su relación con Rosendo y es descubierta por Yulissa, a la que revela que el hombre es su verdadero padre y que debe callarlo pues de lo contrario Evaristo jamás las heredaría. Yulissa siente un enorme desprecio hacia su madre y se lo cuenta todo a Hermilo, quien la besa y le dice que ya no hay nada que les impida amarse. La besa fuertemente y son vistos por Evaristo, quien se alarma y decide echar a Hermilo de su hacienda para proteger a Yulissa. El muchacho entonces asegura tener que revelar algo, delante de todos, estremeciendo a Irene, Yulissa y al mismo Bruno, los cuales evitan que diga algo pero Evaristo no es tonto y le pregunta si lo que tiene que revelarle es que él no es su hijo, sino un impostor. Irene en ese momento comienza a atacar a su enemigo, quien acepta que sí, que se hizo pasar por Bruno desde el momento en que Asunción lo confundió y Evaristo también, sin darles oportunidad de decirles la verdad. Evaristo, severo, torna la mirada a Bruno, a quien pregunta si ha regresado para matarlo por haber cancelado todas sus tarjetas, seguro de que envió a su amigo para que tendiera las redes mientras él llegaba a apoderarse de todo. El muchacho habla sobre los derechos que siempre ha tenido como hijo suyo, a demás de no ser culpable de la muerte de su madre como siempre lo creyeron todos, pues él sabe muy bien quién se encargó de eliminar a su mamá: Irene, su enfermera, para ocupar su lugar. Evaristo exige que calle pero aparece Jovita, quien asegura al hombre que su hijo tiene razón pues su malvada esposa está acabando con él de la misma forma en que acabó con su antigua mujer: Alterando los medicamentos. Aterrada, Irene culpa a todos de conspirar en su contra, asegurando ser inocente de todo lo que la acusan. Evaristo sufre un infarto que lo envía al hospital, donde pide hablar solo con Yulissa, a la que pide que le diga qué es lo que ella piensa de todo lo que se ha dicho. La chica solo cree en Hermilo y asegura que desde que ese hombre llegó a Las Canarias todo cambió para bien.

Hermilo se alista para irse de la hacienda y Bruno le reclama el no haber hecho nada para negar que él es un impostor. El ladrón de identidad asegura tar cansado de mentir y estar decido a irse lejos, con Yulissa. Rosendo los escucha e interrumpe, asegurando que él no permitirá que le roben a su hija. Apunta a Hermilo con un arma. Bruno se interpone entre ellos y forcejea con el capataz, quien asegura al muchacho sentir mucho lo que hará mas no tener otra alternativa. Rosendo dispara y mata a Bruno para luego huir. Jovita y Lázaro se apresuran y descubren el cadaver. Creen que ha sido Hermilo, quien pide a Lázaro que lo acompañe a detener a Rosendo, el asesino, quien se comunica al hospital con Irene y le cuenta lo que ha sucedido. La mujer se alegra de que el verdadero Bruno haya muerto pues sabe que ya no hay nada que impida que ella se apodere de la fortuna Montaño, mientras que Rosendo pide a Olvido que lo oculte en su casa pues no puede permitir que lo atrapen. Ella lo oculta y el hombre le pide sexo, pero lo rechaza. Después recibe a Hermilo y Lázaro, a quienes les jura no saber nada del malhechor.

Geminiano suplica a Maria Laura que vuelva con él pero ella lo rechaza y le asegura haber comenzado a vivir con Francisco, a quin el hombre se enfrenta para reclamarle el haber engañado a Maritza e incluso a él, que le brindó su confianza.

Irene entera a Evaristo de la muerte de su hijo, asfirmando que ha sido Hermilo quien lo asesinó. El hombre sufre irremediablemente pero no está convencido de que Hermilo es inocente de semejante acusación, lo mismo que Yulissa, quien sale en busca del muchacho. Mientras, Evaristo habla con Jovita, quien le asegura que Irene es mala y siempre ha sido un demonio acechador que solo espera a que él muera para quedarse con su dinero. Irene los escucha y en casa discute con la sirvienta, a la que ordena que se marche pero ésta se niega, asegurándole que le ha llegado su hora.

Raymundo cuenta a Enriqueta todo lo que ha ucedido en Las Canarias. Se alarma ante la presencia de Hermilo, quien le exige que le diga donde está Rosendo, enterándolo de que el hombre ha asesinado al verdadero Bruno Montaño. Raymundo asegura no saber nada y más tarde es contactado por el hombre, quien le pide que le lleve todo su dinero al burdel, donde le da una paga para que elimine a Hermilo, al que cita en las afueras de la ciudad para decirle donde se encuentra Rosendo, tendiéndo una emboscada. Hermilo acude y se da cuenta de lo que sucede al igual que su acompañante, Lázaro, quien descubre que Raymundo lleva un arma para eliminarlo. Aparece Yulissa, quien suplica a Raymundo que no cometa una tontería. Raymundo entonces intenta matarla a ella sin lograrlo. Los muchachos se enfrentan a golpes, Raymundo dispara a Hermilo sin tino para luego echarse a correr y éste lo persigue. Raymundo no se dija al cruzar la carretera y es arrollado por un camión de carga, muriendo instantáneamente. Es Yulissa quien llama a Enriqueta para decirle lo que sucedió. La mujer insiste en culpar a Hermilo pero Yulissa le asegura que el que iba a cometer un crimen era Raymundo, por órdenes de Rosendo, a quien la policía busca incluso en el burdel, sin poder encontrarlo.

Bruno es enterrado y Valeria se despide de su familia y Hermilo, a quien pide que la acompañe pero Evaristo no desea que el muchacho se vaya pues le ha tomado aprecio ya que es todo lo que siempre quizo en un hijo. Irene insiste a su marido en que fue por ese muchacho por el que su hijo murió, recordándole que ahora su única hija es Yulissa. Evaristo no hace caso de las palabras de su mujer y pide a Hermilo que, si quuiere de vuelta su trabajo y ser parte de su familia, entonces se quede. Éste lo hace por Yulissa y se despide de Valeria, quien le asegura que su vida peligrará mientras Rosendo siga vivo. Se marcha y desde ese momento Yulissa y Hermilo comienzan a vivir intensamente su amor, reavivando los deseos de Olvido, quien asegura a Tarsila envidiar a los muchachos pues alguna vez ella amó con esa magnitud. Se sorprende cuando ante ella se presenta Nicanor, su viejo gran amor, quien la ha buscado por años para pedirle perdón por haberla abandonado. Olvido sufre, lo rechaza, pero él insiste hasta lograr hablar con ella y confesarle estar arrepentido por haberla engañada y decirle que sin importarle lo que haya hecho con su vida desea casarse con ella. Olvido lo perdona, acepta casarse con él. Aparece Rosendo, quien apuntandoles con un arma les promete que él no permitirá que le arrebaten a Olvido, quien se las ingenia para envolverlo y hacer que Nicanor escape, aegurando que nadie le impedirá ser feliz.

Evaristo no permite que Irene suministre sus medicamentos y pide a Jovita que desde ahora ella se encargue. Irene maldice a su marido y es burlada por Maria Laura, la cuál está segura de que la mujer ya no tiene el control de nada. Hablan de cómo en el pasado Irene abandonó a su hija mayor, la misma Maria Laura, para seducir al hombre con el que se enriquecería pronto y que ahora está al tanto de todas sus fechorías. Irene asegura a su hija que Evaristo seguirá con ella pues es un imbécil capaz de todo por tenerla a su lado. No sospechan que Yulissa las ha escuchado, descubriendo así que Maria Laura no es su tía, sino su hermana. Se lo cuenta todo a Hermilo, quien considera que Evaristo debe saberlo. Acuden a Jovita para pedirle consejo y ésta cree que deben hablar todo lo que saben antes de que se cometan más injusticias. Los muchachos acuden a Evaristo pero Irene les impide hablar y amenaza a Yulissa con matar a Hermilo si llega a decir lo que ahora sabe.

La muerte de Raymundo vuelve a unir a Geminiano y Enriqueta, quienes se piden perdón y deciden rehacer sus vidas, mientras que Maritza se pasea por el pueblo con Juan Ángel, un muchacho de su índole social con el que despierta los celos de Francisco, el cual cada vez enloquece más por la pasión que siente al estar con Maria Laura.

Yulisa sufre al enterarse de hasta donde ha llegado la perversidad y ambición de su madre. Se horroriza cuando ante ella aparece Rosendo para decirle que es la única que puede ayudarlo pues es su hija. La chica se niega a aceptar ser la hija de un criminal y éste le cuenta que toda la vida fue amante de su madre. La muchacha está a punto de gritar pero Rosendo la golpea para silenciarla.

Xóchitl rechaza a Lázaro, quien le pide que no lo aleje de ella pues la ama y desea que sea su esposa sin importarle lo que haya pasado. La chica le revela que el hombre que la violó fue Rosendo Gaytán.

Irene tiende una trampa a Jovita para que ésta resbale de las escaleras y muera pero no logra que su fechoría se realice. Maldice a la sirvienta y promete deshacerse de ella y todos los que se intermpongan en su camino. Escucha ruidos, acude al cuarto de Yulissa y la encuentra dormida pero en un pasillo se topa con Rosendo, quien la besa y le hace el amor, sindo descubiertos por Evaristo, quien postrado en una silla de ruedas dispara con su rifle sin dañar a nadie, logrando que el malhechor huya. Irene acusa a Rosendo de haber intentado abusar de ella pero el marido no le cree y le asegura que no seguirá a su lado por lo que le ordena que se marche de Las Canarias. Irene se niega a irse pero el hombre se violenta por lo que ella lo conduce hasta las escaleras, dispuesta a arrojarlo al vacío, confesándole que solo se casó con él por su dinero y ya se ha cansado de esperar a que muera. Justo cuando está por arrojarlo aparece Hermilo, quien le suplica a la mujer que no cometa una locura, pero ella está dispuesta a terminar con su marido y le confiesa que Yulissa no es hija suya, si no de Rosendo, con quien planeó enamorarlo y deshacerse de su antigua esposa para apoderarse de su dinero. La mujer no sospecha que Hermilo llegó con la policía y que ha sido escuchada, por lo que le apuntan para que desista de arrojar a Evaristo de las escaleras. Le ordenan que lo suelte y ella, diabólica, lo hace, dejándolo caer al vacío mientras a ella le disparan. Aparece Yulissa, quien horrorizada suplica a su madre que no muera.

Maria Laura se burla de Maritza y José Ángel, provocándolos. Maria Laura la abofetea y le hace ver que sin Irene, su protectora, no sería nadie. Escuchan en el pueblo el rumor de que una tragedia ha sucedido en Las Canarias. Maria Laura se aterra cuando Francisco le llama al móvil y le cuenta lo que sucedió.

Nicanor asegura a Tarsila amar a Olvido desde siempre y no estar dispuesto a dejar que Rosendo Gaytán se la arrebate. Tarsila entonces confiesa al hombre que Olvido está atada a Rosendo y es su amante solo porque él la ayudó cuando más necesidades tuvo, hasta el punto de montarle el burdel, atándola a él de por vida. Nicanor asegura que él liberará a su amada.

Jovita consuela a Yulissa, quien no pude creer que Irene y Evaristo estén muertos. Al cepelio del hombre acude todo el pueblo, todos los emplados de las Canarias, para darles el pésame a Yulissa y Hermilo, quien confiesa a todos que él no es hijo de Evaristo, pero llegó a quererlo como a un padre. Todos se sorprenden cuando el muchacho revela su identidad y les pide que a partir de ese momento lo llamen Hermilo Triana.

Olvido denuncia a Rosendo ante la policía, a la que revela que el hombre se encuentra en su burdel. Ella es detenida por incubrirlo. Recibe la visita de Nicanor, a quien le suplica que la deje en la cárcel mientras atrapan a Rosendo pues es la única manera que ella pueda estar a salvo. Nicanor le promete que la liberará de ese hombre.

Albino informa a Rosendo de la muerte de Irene y Evaristo. El hombre maldice a su suerte pero sabe que al ser Yulissa su hija y también ser una muchacha tonta, podrá obtener de ella todo cuanto desee. Albino lo alerta del amor que Yulissa siente hacia Hermilo, planteando que no será fácil obtener nada de ella. Los hombres deciden matar definitivamente al fuereño por lo que rondan Las Canarias y penetran en ella, armados, dispuestos a todo. Sorprenden a Hermilo durmiendo y le disparan. Se asombran al ver que le dispararon a almohadas. Lo buscan en otras habitaciones sin sospechar que las mujeres de la hacienda se han escondido. Escuchan la voz de Hermilo, quien llama a Rosendo desde las siembras. Este, decidido a acabarlo, pide a Albino que le haga guardia y acude a enfrentarse a Valentín sin saber que se trata de una emboscada. Se encuentran frente a frente y de pronto decenas de policías aparecen apuntando a los criminales. Nervioso y asustado, Albino pide que no lo encierren y confiesa los crímenes de Rosendo, quien logra escapar, agarrándose a tiros con la policía, encerrándose en la hacienda, donde es sorprendido por Yulissa, quien le apunta con un rifle para que se entregue. Él trata de confundirla, asegurando amarla pues es su hija, pero ella no le cree y termina disparándole en las piernas, logrando que el hombre caiga. Él intenta dispararle por la espalda pero aparece Hermilo y lo detiene. Rosendo es enviado a prisión, donde se niega a declarar. Ante él aparece Olvido, quien se alegra de que por fin haya recibido su castigo, confesando que un tiempo lo amó, hasta que descubrió que era ruin y despiadado. Él solo se burla de ella, confesando que para él, sin embargo, ella siempre fue solo una ramera de la cual sacó provecho.

MESES DESPUES: Olvido hace sus maletas y parte con Nicanor a su lugar de origen, donde planea comenzar de cero. Deja el prostibulo a Tarsila, quien harta de la vida galante lo convierte en una simple cantina.

Maria Laura sorprende a Hermilo bañándose y se mete a la regadera, dispuesta a ser suya. Él la rechaza al grado de sacarla de su habitación. En el pasillo la mujer es vista por Yulissa, quien asegura que, aunque sean hermanas, deben separarse. Le entrega una fuerte suma de dinero y le da unas horas como plazo para que abandone Las Canarias. Maria Laura suplica a su hermana que la perdone pero Yulissa asegura estar cansada de traiciones y tanta suciedad, pues ha soportado demasiado y, además, tarde o temprano María Laura tendrá que hacer su vida por separado. Aparece Hermilo, quien apoya a Yulissa, a la que besa, pidiendo a Maria Laura que no rechace la oferta e intente rehacer su vida lejos, donde quizás encuentre a un hombre que calme el calor de sus ilimitadas pasiones. Maria Laura hace entonces sus maletas y al partir de las canarias busca a Francisco. No lo encuentra y de ella se burlan Maritza y Enriqueta, quienes le hacen saber que el doctor dejó el pueblo y se ha ido del lugar, por lo que quizás nadie lo vuelva a ver. La sufrida Maria Laura llora al saberse completamente sola y acude a la central de autobuses, donde aborda una unidad en la que se marcha del pueblo para siempre.

Jovita convence a Xóchitl de reanudar lo que tenía con Lázaro, quien de nueva cuenta le pide que sea su esposa y ella acepta.

Rosendo ha quedado postrado a una silla de ruedas. En la cárcel no hace más que pensar en el día en que salga para matar a Hermilo. Recibe una visita de Yulissa, a la que suplica que se apiade de él pero la muchacha solo lo desprecia y le desea que nunca salga de la prisión, pues considera que a demás del infierno, en la tierra es ese el lugar al que el hombre pertenece. Rosendo llora, pues en realidad todo cuanto hizo fue por amor a ella.

Juan Ángel pide a Maritza que se case con él y ella acepta. Enriqueta y Geminiano dan su aprobación y los muchachos se casan en poco tiempo.

Hermilo y Yulissa viven libremente su amor. Tienen un encuentro con Evaristo, el cual retorna a la hacienda tras haberse hecho pasar por muerto para engañar a Rosendo. El hombre lamenta no haber tenido una buena relación con su verdadero hijo, mas tener la suerte de tener a dos hijos ecepcionales en Yulissa y Hermilo Triana, el adorable ladrón de la identidad de Bruno que llegó para terminar con la tiranía del lugar.

Yulissa y Hermilo sellan su amor casándose en Las Canarias, donde son felices para siempre.
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FIN



NOVELAS CIBERNÉTICAS MMXV
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© Omar Tarsis Berzeg 2015